Desde que se declaró la emergencia sanitaria en la provincia y en el marco de la situación epidemiológica vinculada al Coronavirus COVID-19 se viene trabajando en relación a la circulación de información falsa y audios anónimos que generan intranquilidad y malestar en la comunidad.

“El brote del nuevo coronavirus COVID-19 tiene como aliado la desinformación, las noticias falsas, la discriminación y los estereotipos estigmatizantes hacia colectivos y personas históricamente discriminadas; es importante que podamos reflexionar e intervenir (…) difundiendo solo información oficial y “chequeada” para no avivar la paranoia social al contagio y no promover ni participar en acciones o mensajes que discriminen o estigmaticen las personas o colectivos”, indica un documento del INADI dado a conocer días atrás.
Desde el Gobierno de la provincia hemos manifestado y consta así en la Resolución 140 del Ministerio de Gobierno que en contexto de crisis la comunicación debe estar al servicio del bien común, la circulación de contenidos oficiales y verificados es fundamental para la comunidad.
Resulta imprescindible transmitir a la comunidad información clara y precisa, ya que la difusión de falsa información, información errónea, la propagación por medios o redes sociales de la misma podrá ser pasible de denuncia; quedando sujeta a investigación judicial, penalidades o intervención de la Fiscalía de Estado.
Hemos tomado conocimiento de audios, información e imágenes de índole discriminatoria que se difundieron por distintas redes sociales. Se trata de información falsa que solo genera pánico en la población en un contexto donde deben fortalecerse los vínculos sociales y las conductas solidarias.
El Gobierno de la provincia, a través de la Fiscalía de Estado actuará de oficio tomando las medidas necesarias para que cese la difusión de mensajes que atentan contra la intimidad de las personas victimizadas en las redes y a través de audios que luego algunos medios difunden como información verificada sin un tratamiento profesional que requiere al menos la verificación de fuentes confiables.
Este tipo de contenidos dejan de lado la perspectiva humanitaria necesaria para que una comunidad afronte una situación como la actual vinculada a la Pandemia que hoy aqueja al mundo entero.

NOSOTRXS
El monitoreo permanente de la situación a nivel mundial da cuenta de un impacto negativo en las conductas de las personas y poblaciones en riesgo. Nadie está exento de ser afectado por el Coronavirus (COVID-19), se requiere fortalecer la perspectiva humanitaria y pensarnos otros al momento de referirnos a quienes hoy atraviesan una situación vinculada al contagio.
Esta es la clave para que el miedo a lo desconocido no nos paralice, ni impida la acción humanitaria hacia aquellos y aquellas con los que cotidianamente convivimos. La empatía y la resiliencia serán las mejores herramientas para sobreponernos a este trauma colectivo que nos atraviesa a todos y todas por igual. Insistimos en la importancia de comprender que los OTROS somos NOSOTROS.
Quienes hoy envían audios que estigmatizan, señalan, marginan a santacruceños y santacruceños, argentinos y argentinas que han contraído el COVID-19, aquellos medios que los replican olvidan que mañana podrían ser los destinatarios de los mismos. Es necesario que nos pongamos por un momento en el lugar del otro u otra. Las palabras de la mujer de San Julián el día después de que se conociera el resultado positivo pidiendo en una emisora que cesaran con mensajes respecto de que se iba a morir porque su hijo los leía y quebrando en llanto invita a la reflexión. Las imágenes que nos llegan de diferentes rincones del planeta son desgarradoras.
Estamos en un momento donde hacia el interior de las sociedades, el camino debe estar marcado por la solidaridad. Debemos borrar las diferencias superficiales que existen entre todos y todas e igualarnos ante una verdadera amenaza común: el Coronavirus COVID-19.
Pensarnos colectivamente, como una comunidad apelando a lo mejor de nosotros y nosotras. Hoy son los otros, mañana podríamos ser nosotros. Eso nos obliga a pensarnos colectivamente. Podemos ser todos y todas. La empatía es la cualidad que va a permitir sobreponernos y salir adelante, sin dejar a nadie atrás.
Los medios de comunicación tienen una tarea fundamental. Cada vez que publican los datos personales de una persona que ha dado positivo por Coronavirus (COVID-19) su rostro se multiplica. Sus familiares, sus vecinos, las personas que le conocen y quienes creen conocerla replican ese rostro. ¿En qué derecho a la información o deber de informar se justificaría la identidad de un positivo de COVID-19?
En este contexto de Pandemia: ¿el derecho a la intimidad y a los datos personales cedería ante el interés público? El interés público radica en saber cantidad de infectados. Diariamente el Gobierno informa dos veces al día y si es necesario tres respecto de los aislamientos, los casos positivos, los casos sospechosos y las personas que se encuentran internadas. Especular sobre estas personas, indicarlos como una amenaza, especular respecto de sus acciones olvidando que están siendo víctima de una amenaza que ha puesto en vilo al mundo es dejar de lado la necesaria perspectiva humanitaria que como comunidad requerimos para sentirnos pares. No poder abrazarnos, no quiere decir que dejemos de vernos en los ojos de nuestros vecinos y vecinas.
No soy un virus, indicaba la campaña que en el mes de enero la comunidad asiática desplegó en redes sociales. Era en respuesta a las actitudes xenófobas y discriminatorias hacia la población asiática en países occidentales originada en parte, a la falta de información y la propagación de noticias falsas que circulan por la red, que extendían rumores y mentiras sobre el virus.
Hoy, sabemos que el COVID-19 llegó para quedarse y puede afectarnos a todos y todas. Ninguno de nosotros debe ser tratado como un virus. La vacuna para que avancemos entre todos y todas existe: la solidaridad.